Tormentas

La amaba. La amaba más que a nadie o a nada, y ella también lo hacía… O al menos eso creía.Fue un 14 de febrero cuando me lo contó. Entre lágrimas saladas fue que ella habló. «No te quiero» dijo sin miedo. «Ya no puedo quererte, ya me cansé de tenerte»A museos me había llevado, y en restaurantes me había besado. Cada lugar bonito ella me lo mostró, y ahora que nos separamos todo eso se acabó.Ahora me siento en un parque o cualquier sitio bello, y no puedo evitar pensar en su cabello.Ahora que entiendo a los pobres que abandonas, se porque nombran tormentas como personas.

Deja un comentario