Celeste

«¿Qué cambiarías de esto?» Me preguntó.

Me tomé un segundo para pensarlo, un instante para encapsular el «esto», el momento del nosotros. Tomé un segundo para pensarlo y abrí la boca, pero no salían las palabras.

Seguía pensando. ¿Cambiar? ¿Cómo podría cambiar algo tan perfecto? ¿Qué cambiaría?

Podría darle a ella una sonrisa nueva, pero la suya, blanca y genuina, ya me bastaba para hacerme feliz también.

Entonces pensé en quitar a todo el mundo de la escena. Quedarnos nosotros dos solos frente al nevado firmamento, tomados de las manos admirando el lento ascender de la noche estrellada.

Pero no me gustaba la idea de no poder mostrarle a todos nuestra unión.

No sabía que cambiar. No quería alterar el momento. Pero algo tenía que responderle. Algo.

Entonces abrí la boca: «Pintaría el cielo de otro color» le dije.

Deja un comentario