Impulsos masoquistas

Anhelamos la mirada fría del invierno en tiempos de calor. Rechazamos el ardor de esas caricias para perseguir consuelo en una gélida nevada.

Qué terrible la tragedia del ser que piensa. ¿Por qué pugnamos por aquello más ajeno a nosotros, alejando lo obtenido en busca de placeres ilógicos?

¿Qué hay con esta falla fatal inyectada en la psique humana, que nos priva de complacencia, que nos fuerza a perseguir fantasmas sin linternas? ¿Por qué felicidad? ¿Por qué siempre te encuentro al otro lado de la calle? ¿Para qué cruzar sabiendo que cada paso mío son tres tuyos?

Deja un comentario