Azulado

Ella adivinó mi color preferido

Y lo más gracioso es que no tenía uno en primer lugar.
Recuerdo cuando me lo preguntó. Estaba por decirselo, por contarle que ningun espectro del arcoiris acababa de agradarme, pero al oír su emocionada voz clamar «¡Azul!» supe que para mi ya había un ganador.
De aquel momento en adelante no volvería a verlo de la misma manera. Estaría en la playa, observando el chocar de las olas y pensaría en un crucero con ella. Caería al suelo boca arriba y el cielo sería un lienzo en el cual nos imaginaría juntos, conmigo dandole a ella una parte de él.
Incluso la más insulsa, aburrida, simple gama de azul en un marcador o un bolígrafo podían estremecerme de tal manera que mi corazón latía pensando en ella. Pensando en ella a mi lado.

Deja un comentario